Pero, aparte, en general, los objetos, al igual que los animales muertos, son unas cosas rarísimas: si los acercamos mucho a nuestro campo de visión, por ejemplo con un microscopio, se convierten en estructuras simples, totalmente organizadas y con una geometría matemáticamente tratable. Después, si nos alejamos lo suficiente, entramos en una magnitud del orden del día a a día, donde tales objetos se solapan y mezclan para conformar un paisaje de geometría compleja y cotidiana, impura y difícilmente analizable, de la que solo la teoría del caos y otras consiguen dar buena cuenta: es la escala humana.
Nocilla dream. Agustín Fernández Mallo.
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